Lo más probable es que mientras leías el título de este artículo viste la palabra “vacuna” y te hizo recordar los momentos escolares donde la profesora llegaba al salón, los llevaba a todos a enfermería y los hacían esperar su turno en una interminable fila para que al final les colocaran una aguja en el brazo sin ninguna queja porque eso los mantenía protegidos de ciertas enfermedades que podrían haberse propagado.

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